Primer plano del rostro dorado del Buda Reclinado de Wat Pho, media sonrisa serena
El rostro del Buda Reclinado de Wat Pho. Ladrillo, yeso y pan de oro auténtico, y aun así esa media sonrisa parece completamente viva (foto propia)

Internet en Tailandia: eSIM, tarjeta SIM, apps y lo imprescindible (2026)

  • Michał Kowal Michał Kowal
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Llevo cinco años viviendo en Tailandia, sobre todo en Bangkok, con temporadas largas en Phuket, Chiang Mai y Pattaya. En este tiempo he probado casi todas las formas de estar conectado aquí: el roaming el primer día (un error), decenas de tarjetas SIM locales y, al final, las eSIM. Esta guía reúne todo lo que me habría gustado saber antes de mi primer vuelo a Bangkok: la comparativa entre eSIM, SIM local y roaming, precios reales y cobertura fuera de las ciudades, las apps y los pagos por código QR con los que funciona el país. Y, para estancias largas, lo imprescindible — enchufes, cuenta bancaria tailandesa, visados, vacunas, el calendario del clima — y, al final, unas palabras sobre cultura y seguridad que te ahorrarán más disgustos que muchos paquetes de datos.

Internet en Tailandia: la respuesta más corta posible

La opción más cómoda es una eSIM con paquete de datos comprada antes de volar: la instalas ya en casa, antes de salir, y tienes internet desde el momento de aterrizar, sin sacar tu tarjeta SIM y sin buscar un mostrador en el aeropuerto. La tarjeta SIM local también es barata (200-700 bahts el paquete turístico de 30 días), pero exige enseñar el pasaporte y pasar por una tienda. Evita el roaming de tu operador: en Tailandia los datos en itinerancia se facturan a tarifas internacionales caras, vengas del país que vengas.

¿Cuánto cuesta de verdad el roaming en Tailandia?

Empiezo por mi propia factura, para que hablemos de cifras concretas: la primera vez que aterricé aquí pasé unos días con el roaming de mi operador de casa. Me costó el equivalente a unos 100 dólares y fue la última factura que le pagué. Después de aquella experiencia renuncié a mi número nacional del todo.

El roaming en sí funciona desde el primer minuto: el teléfono se registra en la red tailandesa automáticamente, nada más aterrizar. El problema no es la tecnología, sino la lista de precios: para los operadores de casi todo el mundo, Tailandia es la zona de roaming más cara, y aquí no valen los paquetes nacionales o regionales baratos (tipo el «roaming como en casa» europeo). Las tarifas por megabyte pueden ser tales que una sola tarde de mapas y redes sociales cueste más que un paquete local entero para un mes. Si no compras nada antes de volar, apaga los datos en itinerancia en cuanto despegue el avión. Por cierto, en muchos otros destinos pasa lo mismo. Cómo resolverlo en Turquía lo tienes en nuestra guía dedicada a internet en Turquía.

¿eSIM, tarjeta SIM o roaming? La comparativa completa

Vamos por partes. Durante mis años aquí usé tarjetas SIM locales de los dos mayores operadores tailandeses, AIS y True, y por sus redes pasa casi todo el internet del país. Sobre esas mismas redes funcionan los planes BlueSky eSIM para Tailandia, con una ventaja que una sola tarjeta SIM no puede darte. La eSIM se conecta automáticamente a una de esas dos redes, AIS 5G o True 5G, siempre a la que mejor señal tenga allí donde estés. No eliges operador a mano ni tienes que comprometerte con ninguno de antemano. El teléfono cambia solo a la red más fuerte. ¿En qué se diferencia en la práctica de comprar una tarjeta al llegar? La SIM física significa que, tras un vuelo largo, buscas una tienda del operador o un puesto en el aeropuerto, haces cola, pasas por el registro de identidad obligatorio y solo entonces sacas tu tarjeta del teléfono y metes un plástico nuevo: el vendedor escanea tu pasaporte y te hace una foto de la cara allí mismo. Con una eSIM, todo ese trámite sencillamente desaparece. Compras el plan por internet antes de volar y en el aeropuerto no hay registro alguno. Aún mejor: puedes comprar un plan para Tailandia e instalarlo en el teléfono hasta 365 días antes del viaje. La eSIM solo se activa en el momento en que, ya en tierra, se conecta a una red local, y solo desde entonces corren los días de validez y los datos. Y ya que hablamos de datos, recomiendo los planes ilimitados, porque quitan de en medio la última preocupación del internet de viaje, el contador de datos. Cuando aterricé aquí por primera vez esa opción no existía todavía, y la eché mucho de menos.

Todo de un vistazo:

eSIMTarjeta SIM localRoaming
Compraonline, hasta 365 días antes del viajeen el aeropuerto o en un 7-Eleven, al llegarnada que comprar, vale tu tarjeta de casa
Registro con pasaporteno es necesarioobligatorio al comprarno es necesario
Internet desde el aterrizajesolo tras comprar la tarjeta allísí, pero a tarifas caras
Tu tarjeta SIM de siemprese queda en el teléfono, sigues recibiendo los SMS del banconormalmente hay que sacarla del teléfonose queda en el teléfono
Coste orientativopaquete pagado por adelantado, sin sorpresas200-700 bahts el paquete de 30 díasla opción más cara, tarifas internacionales
Para quiénla vía más cómoda para la mayoría de los viajerosestancias largas y quien quiera número tailandéssolo emergencias

La eSIM es una tarjeta SIM digital: compras un plan online, escaneas un código QR y el perfil se instala solo en el teléfono. Sus grandes bazas son que lo dejas todo listo antes del viaje, que el internet funciona desde el aterrizaje y que tu tarjeta de siempre se queda en el teléfono, así que sigues recibiendo SMS (los códigos del banco, por ejemplo). La admiten casi todos los iPhone desde el XS y la mayoría de los Android recientes. Puedes consultar la lista de teléfonos compatibles.

La tarjeta SIM local es la vía clásica. La encontrarás en cualquier aeropuerto con llegadas internacionales y en muchos 7-Eleven. Necesitas el pasaporte, porque el registro de identidad al comprar es obligatorio, y hay un límite de unas pocas tarjetas por persona y operador. Recuerda que el teléfono tiene que estar liberado (sin bloqueo de operador).

El roaming queda para emergencias: recibir un SMS importante, una llamada corta. Para el internet del día a día es el camino más caro que existe.

¿Qué tarjeta SIM en Tailandia? ¿AIS o True?

El mercado pertenece hoy a dos operadores: AIS y True. Este último absorbió en 2023 a dtac, que era el tercero. Ambos ofrecen atención al cliente y apps en inglés, además de puestos en aeropuertos y centros comerciales. En cobertura van parejos en ciudades y zonas turísticas. En el interior (sobre todo en el noreste), AIS tiene mejor fama. Sobre la infraestructura de ambos funciona también BlueSky eSIM para Tailandia.

¿Cuánto cuestan la tarjeta SIM y el internet en Tailandia?

Los paquetes SIM turísticos cuestan normalmente 200-700 bahts por 30 días (unos 6-20 dólares), según los datos incluidos. Las recargas se compran en el 7-Eleven o en la app del operador. Cuidado con los cajeros: cobran a las tarjetas extranjeras una comisión fija por cada retirada, comisión que además ha subido en los últimos años. En 2026 suelen ser 250 bahts con Visa y hasta 350 bahts con algunas Mastercard. Lo más barato (150 bahts) es sacar en los cajeros de la red AEON, situados sobre todo en los hipermercados Big C, Lotus's y Makro. Para importes pequeños, mejor paga con tarjeta o cambia efectivo en una casa de cambio.

Cómo configurar internet en Tailandia, paso a paso

Con eSIM, compra el plan e instala el perfil en casa, antes del viaje, escaneando el código QR del correo. ¿Y si compras el plan en el mismo teléfono donde quieres instalarlo y no tienes una segunda pantalla desde la que escanear? No pasa nada: en el correo, junto al QR, viene el mismo código escrito en texto. Lo copias y lo pegas a mano en los ajustes del teléfono al añadir la nueva eSIM. Tras aterrizar, actívala como línea de datos móviles y comprueba que la itinerancia de datos está encendida para la eSIM (es un perfil local, así que no pagas tarifas de roaming). Las instrucciones paso a paso para iPhone y Android están en nuestra guía de instalación de eSIM. Con tarjeta física, métela y márcala como predeterminada para datos. El APN se configura solo.

¿Qué tal son la cobertura y la velocidad en Tailandia?

Me di cuenta de lo buena que es la cobertura aquí durante un paseo en barca de cola larga por los canales de Thonburi, en Bangkok. Entre las casas de madera sobre pilotes, durante todo el trayecto funcionaron no solo los mapas, sino también el streaming de vídeo y las videollamadas con mi familia. Si el internet aguanta en el agua, en el laberinto de los khlongs, no tienes de qué preocuparte en un hotel de Phuket o una cafetería de Chiang Mai.

Selfi en una barca de cola larga por un canal de Thonburi, en Bangkok
Prueba de cobertura en los canales de Thonburi: el streaming y las videollamadas aguantaron todo el trayecto (foto propia)

Durante los años que viví en las afueras de Bangkok nunca contraté una línea fija, y esa es probablemente la mejor reseña de las redes móviles de aquí. Trabajaba en informática, en remoto, solo con un paquete de datos ilimitado del teléfono. Videollamadas, YouTube, Netflix por la noche, todo a la vez. Mis velocidades llegaban a los 200 Mb/s y las caídas eran raras, no más que en muchas conexiones de fibra europeas. Tierra adentro la cosa varía, porque no todas las provincias son iguales: a lo largo de los grandes ejes, en ciudades y zonas turísticas, el 4G/5G va fino, mientras que en el interior profundo, en la montaña o en las islas pequeñas hay que contar con un LTE más flojo. Regla sencilla: donde hay gente, hay internet rápido.

Pasarela de la estación BTS Bearing sobre la avenida Sukhumvit con la vía elevada
La pasarela de la estación BTS Bearing sobre una Sukhumvit eternamente atascada, a dos pasos de nuestra casa en Samrong (foto propia)

¿Y el wifi? Lo hay casi en todas partes: casi todos los hoteles y hostales tienen red gratuita, igual que todos los aeropuertos grandes, buena parte de las cafeterías e incluso bastantes bares. El problema es que el viaje de verdad ocurre en los huecos, entre un wifi y el siguiente: los mapas por el camino, el traductor en el mercado, Grab a la puerta del templo. Así que trata el wifi del hotel como un complemento para lo pesado (copias de fotos, películas para la noche) y apoya tu día a día en el paquete de datos. Evita entrar en la banca online desde redes públicas. Si no queda otra, hazlo con datos móviles o una VPN.

La realidad es mejor de lo que muchos esperan. La cobertura móvil, del 3G al 5G, llega a cerca del 95 % del país, y el internet fijo tailandés ocupaba a mediados de 2024 el séptimo puesto mundial en velocidad. En Bangkok, Chiang Mai, Phuket y Samui el internet móvil es rápido y estable. Flojea en los parques nacionales, en las islas pequeñas y en el extremo norte: allí la cobertura puede desaparecer del todo, y el wifi del bungaló «funciona en el lobby». En la estación de lluvias, los aguaceros fuertes pueden ralentizar las conexiones un rato.

¿Cuándo viajar a Tailandia? Estación seca y estación de lluvias

¿Cómo es la estación de lluvias en la práctica? Lo probé en carne propia: en octubre, en el tramo final del monzón, recorrí Phuket en moto. La lluvia llegaba en golpes cortos y violentos con sol entremedias. Unos chubasqueros de menos de 100 bahts del 7-Eleven resolvían el asunto, los miradores estaban casi vacíos y los hoteles costaban una fracción de los precios de temporada alta. La mejor vista de aquel viaje, además, se la debo al tiempo: el Gran Buda de las colinas de Nakkerd, 45 metros de mármol blanco, se hundía por completo en la niebla e iba asomando a trozos. La mayoría de los turistas solo lo conoce a pleno sol.

Mujer con chubasquero amarillo en el mirador de Karon, en Phuket
La estación de lluvias, vista de cerca: chubasqueros del 7-Eleven y el mirador de Karon casi para nosotros solos (foto propia)
El Gran Buda de Phuket envuelto en niebla espesa durante la estación de lluvias
El Gran Buda de Phuket entre la niebla. El monzón se llevó la panorámica y dejó una vista que no sale en ninguna postal (foto propia)

Una pequeña confesión llegados a este punto: cuando viajaba y hacía estas fotos, todavía no pensaba escribir un blog. Ninguna se tomó pensando en publicarla, por eso en muchas salimos simplemente mi novia o yo, como se fotografían los recuerdos privados de toda la vida. Me pareció más honesto que recomponer tomas perfectas años después.

Si te preguntas cuándo viajar a Tailandia, empieza por el calendario del clima. El clima tailandés es tropical y el año se reparte en tres estaciones: la seca y «fresca» (noviembre-febrero), la calurosa (marzo-mayo, con el pico en abril y máximas de 40 °C) y la de lluvias (más o menos mayo-octubre, con el pico de julio a octubre). La temporada turística es la estación seca: temperaturas agradables, poca lluvia, pero también los precios más altos y más gente, sobre todo alrededor de Navidad. Abril es el mes más caluroso del año, con temperaturas por encima de 35 °C un día sí y otro también. En las islas, la brisa del mar lo hace más llevadero. En abril cae además Songkran, el Año Nuevo tailandés y la mayor batalla de agua del mundo, así que reserva alojamiento con mucha antelación.

¿Cuándo es la estación de lluvias en Tailandia y cuándo la seca?

En la mayor parte del territorio, es decir, en Bangkok, el norte y la costa de Andamán (Phuket, Krabi), la estación de lluvias va más o menos de mayo a octubre. Hay, eso sí, una excepción importante: la costa central del golfo de Tailandia, con las islas de Ko Samui, Ko Pha-Ngan y Ko Tao, tiene el calendario invertido. Cuando el resto del país se empapa, allí la estación seca está en su apogeo, y las lluvias llegan más tarde, más o menos de octubre a diciembre. Planeando una «huida de la lluvia» es fácil salir de Guatemala y meterse en Guatepeor, o al revés: pasar unas vacaciones soleadas en Samui en plena «estación de lluvias». De todos modos, rara vez llueve el día entero. Lo normal son chaparrones cortos e intensos por la tarde. A cambio, menos turistas y hoteles bastante más baratos.

El clima de Tailandia mes a mes

Como orientación para Bangkok y alrededores: diciembre-febrero, unos 28-29 °C y apenas 1-2 días de lluvia al mes. Marzo-abril, 30-32 °C (en el norte, marzo es la temporada de quema de campos y el aire de Chiang Mai empeora). Mayo-junio, empiezan las lluvias, unos 16 días pasados por agua. Julio-octubre, el pico del monzón, 17-21 días de lluvia al mes con unos 29 °C. Noviembre, las lluvias se retiran rápido (unos 6 días). Última sorpresa: en las montañas del norte de Tailandia, las noches de la estación seca pueden ser frías y una chaqueta se agradece.

Para qué necesitas internet de verdad en Tailandia: apps y pagos QR

Cinco cosas en las que internet marca la diferencia:

Transporte. La base es la app Grab, la respuesta asiática a Uber. Ves el precio del trayecto antes incluso de pedirlo; ese precio se mantiene fijo haya el atasco que haya; pagas con tarjeta en la app. Y el conductor ve tu destino en el mapa, con lo que la barrera del idioma desaparece. Aquí también funciona Bolt, normalmente algo más barato que Grab, pero con menos conductores, y fuera del centro no siempre hay alguien cerca. Los taxis clásicos con taxímetro también son baratos, aunque conviene vigilar que el conductor haya encendido el taxímetro. En distancias cortas mandan los mototaxis. Los reconocerás por los chalecos naranja de los conductores, pero no cuentes con que te den casco. Los tuk-tuks son hoy más una atracción turística que un medio de transporte práctico: se montan una vez, por la experiencia, siempre con el precio pactado de antemano.

Pareja haciéndose un selfi en un mercado nocturno de Samrong, la mujer sostiene una brocheta de mango
Una brocheta de mango y ni un solo turista a la vista. Este mercado nocturno era nuestro comedor de cada noche (foto propia)

Comida. El reparto a domicilio funciona aquí a una escala enorme: GrabFood, Foodpanda (la más fácil de usar si no hablas tailandés) y LINE MAN, el servicio de reparto de LINE, la app de mensajería más popular de Tailandia. Y este es un detalle importante: los tailandeses no usan WhatsApp. Su mensajería del día a día es LINE. Si piensas tener aquí cualquier contacto, desde alquilar un piso hasta una escuela de buceo, esa app y un internet que funcione son la base. En nuestro caso, LINE llevaba toda la comunicación con la recepción del edificio: avisos del simulacro de incendio, del cambio de agua de la piscina, de la fumigación contra insectos y de los objetos perdidos que alguien había entregado abajo. Hacía las veces de tablón de anuncios interactivo de todo el edificio. Lo aprendí por las malas: LINE también funciona un poco como una red social, y si añades demasiados contactos y cuentas oficiales, te inunda un spam diario que entierra los mensajes de tus amigos, los únicos que de verdad te importan. Añade contactos con cabeza.

Pagos. Tailandia saltó del efectivo directamente a los códigos QR: los locales pagan hoy escaneando, con el móvil vinculado a una cuenta bancaria tailandesa, prácticamente en todas partes, del centro comercial al carrito de fruta. El turista sin cuenta tailandesa queda casi del todo fuera de ese sistema, así que la norma es fácil de recordar: paga con tarjeta en centros comerciales y cadenas, y lleva efectivo en billetes pequeños para mercados y comida callejera, porque los vendedores no aceptan tarjeta.

Si te quedas más tiempo: la cuenta bancaria tailandesa. Una retirada en cajero con tarjeta extranjera cuesta normalmente 250-350 bahts de comisión, así que en una estancia larga la cuenta local se amortiza enseguida y, de paso, desbloquea los pagos por QR. Pero te aviso: no es un trámite cualquiera. Yo abrí mi cuenta en la oficina principal de uno de los mayores bancos de Bangkok. Además de la cuenta básica en bahts, quería abrir una segunda en divisas, en dólares o euros, para guardar ahorros y recibir transferencias del extranjero con más comodidad. El banco se negó y me quedé con una cuenta solo en bahts. Encima, exigió un documento del consulado de mi país que confirmara la autenticidad de mi pasaporte, firmado por el cónsul en mi presencia. Me costó 1000 bahts y dos semanas de espera para una cita que había que pedir por la web del consulado. Un requisito rarísimo, pero era el que regía entonces. Por las mismas fechas, un conocido mío abrió cuenta en otro sitio con solo presentarse allí, eso sí, pagando una comisión alta. El mismo trámite puede salir de formas completamente distintas según la oficina y la suerte. Desde 2025 la cosa se ha puesto aún más cuesta arriba: hay bancos que cierran sin previo aviso las cuentas de extranjeros sin visado de larga duración. Y abrir una nueva se ha complicado todavía más, porque por lo general piden un visado de larga estancia, de al menos un año. Las normas cambian rápido, así que consulta los requisitos vigentes en la web del banco antes de ir. Conviene saber, además, que en Tailandia la decisión final depende muchas veces, de todos modos, del empleado concreto de la oficina. En esa conversación, tu mejor apoyo es justo la información que encontraste antes en la web oficial del propio banco.

Andén del BTS Skytrain en Bangkok, pasajeros mirando el móvil
El andén del BTS en Ratchaprasong, la línea que tomo casi a diario. Cinco años de trayectos resumidos en un consejo: evita las horas punta a partir de las 17:00 y, en Nochevieja, ni lo intentes (foto propia)

Del aeropuerto a la ciudad. De Suvarnabhumi al centro de Bangkok lo más rápido es el Airport Rail Link, unos 30 minutos y 45 bahts, poco más de un dólar. El taxi ronda los 300 bahts, y el tiempo depende del atasco: de 45 minutos a bastante más de una hora. Desde Don Mueang, el segundo aeropuerto de la capital, salen autobuses y taxis a precios parecidos. En Phuket, la opción más barata, y la que yo recomiendo, es el autobús por unos 100 bahts, que te deja tanto en Phuket Town como en Patong. Los autobuses, de hecho, recorren casi toda la isla. Solo hay una trampa: nada más salir de la terminal se pegan a los turistas unos ganchos de taxi insistentes que viven de que casi nadie conoce los autobuses. Ni caso. Sal por la puerta principal, gira a la izquierda y a unos 150 metros están los autobuses. El taxi desde este aeropuerto sale por 500-1000 bahts. En cualquiera de estos escenarios, un internet que funcione desde el aterrizaje marca la diferencia: compruebas tú mismo la ruta del autobús o pides el trayecto en la app, en vez de fiarte del primer gancho que te localice.

Lo imprescindible: enchufes, moneda, seguridad

Dos cosas pillan por sorpresa a los recién llegados. La primera, que está oficialmente prohibido introducir cigarrillos electrónicos en Tailandia (vapear es habitual aquí, pero la ley dice lo que dice y a veces se aplica a los turistas). La segunda, que el alcohol solo se vende en horario fijo: en las tiendas lo encontrarás entre las 11:00 y la medianoche (hasta 2026 había además una pausa por la tarde, entre las 14:00 y las 17:00). En festivos religiosos y jornadas electorales la venta puede suspenderse por completo, y los bares, sencillamente, no abren. El prefijo de Tailandia es el +66. Todo el país vive en un solo huso horario, GMT+7, sin cambio de hora. Lo más fácil para saber la diferencia con tu casa es el reloj mundial del teléfono.

Vacunas: qué recomiendan los organismos oficiales

Empecemos por lo bueno: si llegas desde Europa o Norteamérica, Tailandia no te exige ninguna vacuna. El único requisito formal afecta a la fiebre amarilla, y solo a quien llega de países de riesgo (África, Sudamérica) o ha hecho allí una escala de más de 12 horas. En ese caso hay que enseñar en la frontera el certificado internacional de vacunación, que según la OMS ya vale de por vida.

Otra cosa son las recomendaciones. Los organismos públicos de medicina del viajero, como el CDC estadounidense y el NaTHNaC británico, recomiendan para Tailandia, ante todo, las vacunas básicas al día (incluidas las del sarampión y el tétanos), más las de la hepatitis A y B y la fiebre tifoidea. Para estancias largas, trabajo con animales o rutas por zonas rurales, el médico puede proponer además las de la rabia y la encefalitis japonesa (las mordeduras de perros callejeros y monos son más frecuentes de lo que uno cree). Contra el dengue, la más común de las enfermedades transmitidas por mosquitos, no se recomienda de forma rutinaria vacunar a los turistas. La mejor protección siguen siendo el repelente y la manga larga al atardecer, y conviene tenerlo presente, porque para el turista medio el dengue es un riesgo mucho más real que la malaria. La malaria en sí aparece casi solo en las selvas fronterizas con Myanmar y Camboya. En Bangkok, Phuket, Samui o Pattaya el riesgo es prácticamente inexistente y no se usa profilaxis. Cierra la lista definitiva con un especialista en medicina del viajero, mejor unos meses antes de volar, porque algunas vacunas se ponen en varias dosis repartidas en el tiempo.

Lo más importante sobre seguridad no va de delincuencia, sino de cultura. Los tailandeses son amables, educados y tranquilos, y las diferencias se resuelven con calma, con una sonrisa y yendo al fondo del asunto. Levantar la voz no es aquí un argumento: es hacer el ridículo. Los turistas occidentales acostumbrados a un estilo más agresivo caen a veces en la trampa de pensar que, como el tailandés se mantiene tranquilo, se le puede gritar. Pues no. Sobrepasar cierto límite de paciencia puede desatar una escena de las de verdad, con transeúntes sumándose en segundos para arropar a su compatriota frente a un extranjero a menudo más corpulento. Es una situación en la que más vale no verse nunca. Insultar o humillar a un tailandés delante de su familia, su mujer o sus hijos es especialmente peligroso. Dejar a alguien en ridículo en público es en esta cultura un asunto muy serio y puede tener consecuencias imprevisibles. No escribo esto para asustar, porque Tailandia es un país muy seguro y los incidentes graves son raros. Respeta la cultura y las costumbres de tus anfitriones, sonríe y resuelve con calma los conflictos si llegan a surgir, y todo irá bien.

Antes de aterrizar: cuatro cosas sobre Tailandia

Monje del Wat Phra Kaew bendiciendo a los fieles y atándoles cordones sai sin en las muñecas
Un monje recoge donativos, bendice y ata a los fieles cordones sai sin, pulseras budistas de bendición. El mío me acompañó más de un año (foto propia)

Cuatro cosas que conviene saber antes de pisar este país por primera vez. Tailandia es el único país del Sudeste Asiático que nunca fue colonia de una potencia europea, y los tailandeses están sinceramente orgullosos de ello. No por casualidad el nombre del país suele traducirse como «tierra de los libres». Cerca del 93 % de la población es budista. A las estatuas de Buda no se las toca ni se sube nadie a ellas para hacerse una foto. Para saludar no se da la mano: se hace el wai, una leve inclinación con las palmas juntas como en oración. Y el nombre ceremonial completo de Bangkok (empieza por «Krung Thep Maha Nakhon…») tiene 168 caracteres y es el topónimo más largo del mundo según el Libro Guinness de los récords. Los tailandeses, por su parte, dicen simplemente «Krung Thep», la Ciudad de los Ángeles.

¿Qué enchufes hay en Tailandia?

Buena noticia: los enchufes tailandeses admiten varios tipos de clavija a la vez, tanto las patillas planas americanas (tipo A/B) como la europea de tipo C, el estándar de la mayor parte de la Europa continental. El adaptador hará falta sobre todo para clavijas británicas (tipo G) y aparatos con toma de tierra. La tensión es de 220 V / 50 Hz, como en Europa. Con los aparatos norteamericanos diseñados solo para 110 V, revisa antes el cargador.

Moneda y pagos: ¿con qué se paga en Tailandia?

La moneda es el baht (THB). La tarjeta sirve en hoteles, centros comerciales y cadenas, pero la comida callejera, los mercados, los taxis y las islas pequeñas siguen siendo terreno del efectivo. Cambia el dinero en casas de cambio (en Bangkok y Chiang Mai, la cadena Super Rich ofrece mejores tipos que los bancos) y deja los cajeros como plan B por la dichosa comisión de 250-350 bahts. Para hacerte una idea de los precios: comer en un puesto local cuesta 50-70 bahts y la entrada a un parque nacional, 200-500 bahts. Y una curiosidad legal que conviene conocer: los billetes llevan el retrato del rey, y Tailandia tiene una de las leyes de lesa majestad más severas del mundo. No pises un billete caído y no lleves el dinero en el bolsillo trasero del pantalón.

¿Es seguro viajar a Tailandia?

Tailandia es uno de los países más seguros de Asia para el turista, y los riesgos principales son de lo más prosaico. El agua del grifo no se bebe (compra embotellada o filtrada). Los mosquitos pueden transmitir el dengue, de modo que el repelente es fijo en la maleta, sobre todo en la estación de lluvias. En las islas aparecen a veces medusas: consulta los avisos locales antes de bañarte. Contrata un seguro que cubra la evacuación médica y, si piensas llevar moto o bucear, comprueba que la póliza no excluya esas actividades. El número de emergencias es el 191 y la policía turística atiende en inglés en el 1155.

Moto y carné de conducir: lo que casi ningún turista sabe. Para conducir legalmente una moto o un scooter en Tailandia, da igual la cilindrada, hace falta un carné con la categoría de moto más un permiso internacional de conducir con esa misma categoría. Tailandia reconoce el documento expedido según la Convención de Ginebra de 1949. En la práctica, en la tienda de alquiler te darán la moto sin carné alguno, por unos 300 bahts al día, y si te para la policía, la cosa acaba en multa. El problema serio empieza con un accidente: no tener carné es el argumento perfecto para que la aseguradora se niegue a pagar, y lo usan encantadas.

¿Hace falta visado para Tailandia?

Para unas vacaciones normales, casi seguro que no. Los ciudadanos de más de 60 países, entre ellos todos los de la Unión Europea, el Reino Unido y EE. UU., entran sin visado para estancias de hasta 30 días, prorrogables otros 30 en la oficina de inmigración una vez allí. Formalmente existe el requisito de llevar billete de vuelta o de continuación a otro país, y el personal de las aerolíneas puede pedirlo ya en la facturación.

La cosa se pone más interesante si uno quiere quedarse una temporada larga. Durante años funcionó aquí todo un negocio de los llamados border runs: hacia el final de la estancia sin visado ibas en furgoneta a la frontera con Laos o Camboya, el funcionario de inmigración estampaba en el pasaporte la salida y una nueva entrada, y ese mismo día volvías a Tailandia con un permiso fresco de 30 días. El Gobierno tailandés hizo la vista gorda hasta que a finales de 2025 se acabó. Los puestos fronterizos recibieron la instrucción de no dejar entrar a quien abusara del sistema, y el negocio de los border runs murió prácticamente de un día para otro. Hoy el límite prudente se estima en unos cuatro meses de estancia turística al año. A partir de ahí, cada entrada es una lotería.

Y aquí va algo importante que me enseñaron cinco años en Asia: en Tailandia las normas escritas pueden pesar menos que la decisión del funcionario que te toque. Lo viví en persona, volviendo de un viaje a China. El funcionario del aeropuerto de Bangkok decidió que llevaba demasiado tiempo en Tailandia. Que fuera legal, con un visado de estudiante de un año, porque estudiaba tailandés, no le interesó. Simplemente me denegó la entrada. Me dejaron elegir adónde volar (puede ser peor — a veces te mandan de vuelta a tu país de origen), así que volé a Bali, que aún no conocía.

Hay varias opciones legales para quedarse más tiempo. El visado de estudiante ED, que es la vía que yo usé, para una escuela de tailandés; se expide por medio año o por un año. El DTV, o Destination Thailand Visa, que dura 5 años, permite hasta 180 días por entrada, está pensado para quien trabaja en remoto y cubre también cursos de muay thai o de cocina tailandesa. Y el visado de jubilado Non-O, a partir de los 50. Sobre el visado ED, una advertencia: en los trámites de visado o al volver del extranjero, a los funcionarios a veces les da por poner a prueba tu tailandés, y de ahí salen situaciones verdaderamente absurdas. Si te apuntas a un curso de medio año, conviene que al menos sepas presentarte en tailandés. Estoy preparando un artículo aparte y detallado sobre los visados.

Bangkok tras cinco años: unas palabras para terminar

Hombre en el bar Red Sky de noche, sillones rojos y las luces de Bangkok
El Red Sky al caer la noche. Las lámparas rojas que dan nombre al bar y un mar de luces 55 plantas más abajo (foto propia)

Después de cinco años viviendo en Bangkok sigo sin cansarme de esta ciudad, y lo dice alguien que vino «por una temporada». Es una ciudad con una infraestructura estupenda, donde el BTS Skytrain te mueve más rápido de lo que permiten muchos metros europeos. Y pese a su tamaño, siempre queda alguna azotea con vistas, algún templo, mercado o restaurante que aún no conoces. Esta ciudad no se abarca en unas vacaciones. Para terminar, un consejo de los trayectos diarios: evita la hora de salida del trabajo, a partir de las 17:00, y en Nochevieja ni se te ocurra subir al BTS, porque las estaciones pueden colapsar por completo y no tiene ninguna gracia quedarse atrapado en un andén mientras toda la ciudad celebra y mira los fuegos artificiales sobre el Chao Phraya.

Tengo que reconocer una cosa. Cuando vine, pensaba que me integraría rápido, con lo educados y abiertos que son los tailandeses. Cinco años después sé que aún me queda muchísimo para entender de verdad la mentalidad tailandesa. Esta cultura puede sorprenderte a diario, y eso es lo mejor que tiene. En todo esto, un internet fiable en el móvil te da una certeza: desde cualquier callejuela, cualquier mercado sin un solo turista o cualquier carrito de comida de 60 bahts encontrarás el camino de vuelta al hotel. Por eso el internet lo dejo resuelto una vez, antes de volar, y no vuelvo a pensar en ello. Una eSIM para Tailandia debe funcionar en segundo plano. La atención debe quedarse donde le corresponde: en el propio viaje.

Michał Kowal

Michał Kowal

Lleva cinco años viviendo en Tailandia, sobre todo en Bangkok, con paradas en Phuket, Chiang Mai y Pattaya. Aprendió tailandés en los carteles de la calle y sigue defendiendo que el mejor pad thai se come en una mesa de plástico.

Preguntas frecuentes

Sí, y mucho: para casi cualquier operador del mundo, Tailandia es una zona de roaming lejana y cara, fuera de los paquetes nacionales o regionales baratos. Las tarifas pueden ser tales que una sola tarde de mapas y redes sociales cueste más que un paquete de datos local para todo un mes. Para el viaje, elige una eSIM con paquete de datos instalada antes de volar y deja el roaming solo para emergencias.

Los dos grandes operadores son AIS y True (que absorbió la red dtac). En ciudades y zonas turísticas rinden parecido. En el interior, sobre todo en el noreste, AIS tiene fama de llegar mejor. Pero no hace falta elegir: los planes BlueSky eSIM para Tailandia funcionan en ambas redes y se conectan automáticamente a la que mejor señal tenga donde estés. Los encontrarás en blueskyesim.com/es/esim-tailandia.

Un paquete SIM turístico de 30 días suele costar entre 200 y 700 bahts (unos 6-20 dólares), según los datos incluidos. Las tarjetas se venden en el aeropuerto y en muchos 7-Eleven. Necesitarás el pasaporte.

Sí, sin problemas. Las redes, del 3G al 5G, cubren cerca del 95 % del país. Compras e instalas el plan eSIM antes de volar y el internet funciona desde el aterrizaje. Tu tarjeta SIM de siempre se queda en el teléfono, así que sigues recibiendo los SMS, por ejemplo los códigos del banco.

Los enchufes tailandeses suelen ser universales: aceptan clavijas americanas (tipo A/B) y europeas de tipo C, así que la mayoría de los cargadores de Europa continental funcionan sin adaptador. La tensión es de 220 V / 50 Hz. El adaptador hace falta sobre todo para clavijas británicas (tipo G) y aparatos con toma de tierra.

En la mayor parte del país (Bangkok, el norte, Phuket y la costa de Andamán), más o menos de mayo a octubre, con el pico de julio a octubre. La excepción es la costa central del golfo de Tailandia (Ko Samui, Ko Pha-Ngan y Ko Tao), donde el calendario está invertido y las lluvias caen aproximadamente de octubre a diciembre. La lluvia suele llegar en chaparrones cortos e intensos, no en días enteros de agua.

La más agradable es la estación seca, de noviembre a febrero, pero también es el pico de precios y de gente. Abril es el mes más caluroso (más de 35 °C). La estación de lluvias (aproximadamente mayo-octubre) tiene sus ventajas: pocos turistas y hoteles bastante más baratos, y en Samui y Ko Tao el buen tiempo suele aguantar todo septiembre.

Sí, es uno de los países más seguros de Asia para el turista. Lo básico: no bebas agua del grifo, usa repelente de mosquitos, consulta los avisos de medusas antes de bañarte y contrata un seguro con evacuación médica. El número de emergencias es el 191 y la policía turística, que atiende en inglés, el 1155.

En hoteles, centros comerciales y cadenas, sí. La comida callejera, los mercados, los taxis y las islas pequeñas exigen efectivo. Cambia el dinero en casas de cambio (la cadena Super Rich tiene buen cambio). Los cajeros cobran a las tarjetas extranjeras normalmente una comisión de 250-350 bahts por retirada (lo más barato, 150 bahts, en los cajeros AEON, situados sobre todo en los hipermercados Big C, Lotus's y Makro).

Para unas vacaciones, normalmente no: los ciudadanos de más de 60 países (entre ellos la UE, el Reino Unido y EE. UU.) entran sin visado para estancias de hasta 30 días, prorrogables otros 30 sobre el terreno. Ojo con las estancias largas: desde finales de 2025 las autoridades cortaron los famosos border runs, y el límite prudente hoy son unos cuatro meses de estancia turística al año. Para más tiempo: el visado de estudiante ED, el DTV de 5 años o el visado de jubilado Non-O a partir de los 50.

No hay vacunas obligatorias. El único requisito formal es el certificado de fiebre amarilla si llegas desde países de riesgo o tras una escala de más de 12 horas en uno de ellos. Organismos como el CDC estadounidense y el NaTHNaC británico recomiendan tener al día las vacunas básicas, la hepatitis A y B y la fiebre tifoidea, y para estancias largas o rutas rurales, también la rabia y la encefalitis japonesa. Cierra la lista con un especialista en medicina del viajero unos meses antes de volar, porque algunas vacunas se ponen en varias dosis repartidas en el tiempo.